LENGUAS DE NACIONES ORIGINARIAS DE AMÉRICA Praga 11-12/3/2011

06.05.2011 22:46

 on Thursday, March 17, 2011 at 7:57am
Desde el descubrimiento de América en el siglo XV y la época colonial, los indígenas fueron considerados como gente de segundao tercera categoría, lo cual hacía de ellos presa fácil de numerosas vejaciones, siendo despojados de sus bienes, tierras o territorios, derechos, cultura, religión... y futuro. Su riqueza cultural, cuidada y acumulada durante siglos, fue por el contrario tratada como "hereje y pagana", sin tener la menor oportunidad de desarrollarse como muchas otras culturas en este mundo. Es así que marginación, racismo, pobreza extrema y exclusión fueron las consecuencias de este periodo colonial.

En Ecuador, se logró la aprobación de una nueva Constitución en la que se garantizan algunos derechos de los indígenas, como el uso de sus idiomas (el quichua y el shuar). En Bolivia igualmente se logró instaurar los derechos colectivos de las comunidades indígenas, creándose universidades para la enseñanza de los idiomas originarios (aymará, quechua y guaraní) y donde se estudian también profesiones necesarias para dichas regiones, lo cual garantiza trabajo a los graduados y evita escasez de especialistas, sin que los indígenas se vean obligados, como hasta ahora, de ir a buscar trabajo a las ciudades.

En Paraguay es totalmente normal que la población sea bilingüe, ya que hablar castellano y guaraní se enseña por igual en las escuelas. En México como en algunas regiones estadounidenses, las diferentes naciones crean y desarrollan escuelas que enseñan a los alumnos en su idioma materno (siendo el castellano o inglés respectivo como segundo idioma) y en base a sus tradiciones: p. ej. en una escuela Ojibwa, en medio de bosque, sentados los alumnos en círculo (que es muy importante mencionar), invitan a un "mayor" que sabe construir una canoa tal como lo hacían sus antepasados. Los alumnos, ayudándole fabricar una, no sólo aprenden a hacer la canoa, sino que, de paso, también la física, matemática, biología y mil cosas más, igual que otros alumnos en otras escuelas con sus libros y pizarra. Ya mayores, ellos serán capaces de estudiar en escuelas de las ciudades igualmente bien como estudiantes comunes pero sin haber perdido sus raíces. Son pasos significativos en el desarrollo y mejora de la situación de los pueblos indígenas que así, poco a poco, por fin logran recuperar lo suyo. Digo, recuperar, porque es muy importante mantener siempre juntos el idioma materno con las tradiciones, sin violarlos con tiempos modernos, sin perder su cosmovisión, valores etc.1)

En otras partes, sin embargo, no es así. Luego de independizarse Perú de España, las constituciones de la república (entre 1823 y 1993 hubo 17) siempre contenían un artículo que de una u otra manera limitaba las posibilidades de los indígenas, los cuales no eran considerados ciudadanos con derechos. Esta exclusión sistemática tuvo lugar debido a las exigencias de la noción de “ciudadano” que la Constitución de 1823 llevaba consigo. Para ser ciudadano, se exigía por ejemplo saber leer y escribir el castellano, idioma que se impuso sin pensar en los idiomas originarios. Lo mismo sucedió con los empleos municipales, ya que para acceder se debía saber leer y escribir, en suma ser ciudadano. Los cesantes y sirvientes domésticos (mayormente el único trabajo que un indio encontró) significaban la pérdida de la condición de “ciudadano”.

En 1823 se oficializó tácitamente el castellano como idioma nacional aunque lo hablaba apenas 10 % de la población peruana. Continuos obstáculos han impedido que los indígenas puedan expresarse en su propia lengua, sin poder decidir sobre su futuro, dificultando así su participación en los destinos de su país. Ni hoy, al umbral del siglo XXI, las cosas hayan Es así que las expresiones racistas siguen siendo moneda corriente en el Perú. Hasta el hoy presidente se expresó sobre los indígenas de la Amazonía como "ciudadanos de segunda categoría" y que no tienen derecho a nada. ¡Si recién en los años setenta la constitución peruana oficializó los idiomas originarios como también existentes en el país! ¿Qué significa? Se supone que se consideran co-oficiales, al lado del castellano, en las regiones donde se habla. Pero en la práctica todo es diferente. Un indígena sin hablar el castellano no es atendido por las autoridades. Tal vez no por mala voluntad, sino por el hecho de no haber oficinista que hable dicho idioma indígena y no cuenta con intérprete. De hecho lo "oficial, co-oficial" resultan ser palabras vacías en el papel. Mientras tanto, el racismo, marginación, desprecio a los indígenas por el sólo hecho de hablar su idioma llega a nivel extremo. Los quechua-hablantes, hoy en la edad de padres con hijos adultos, cuentan que al haber alcanzado la edad escolar, sin hablar el castellano se les había prohibido hablar su idioma materno, incluso en pausas entre amigos, e incluso fueron castigados al ser encontrados por el maestro fuera de la escuela hablando quechua entre otros niños...

Si bien recién surgen aquí y allá escuelas bilingües, los niños ya no son castigados por oírseles hablar en su idioma materno (si bien no faltan manifestaciones de desprecio por parte de los demás niños sin que el maestro rectifique tal conducta), hay quienes incluso en estos días sufren tanta discriminación en su empleo que se ven forzados de cambiar su apellido indígena por un español para tener chance de subir en su carrera según sus capacidades y sin más obstáculos. Lo que sorprende, es que los mismos quechua-hablantes sienten hoy día ya una profunda vergüenza por sus raíces. Dejan de lado el idioma materno y aunque bien saben hablar porque se ven obligados a comunicar con los parientes que no hablen el castellano, a pregunta si saben contestan negativamente. Otros, siendo hijos de quechua-hablantes, no hablan porque los padres no les enseñan "para evitarles los problemas a sus hijos". Culpemos el sistema que crea y alimenta semejante ambiente de enemistad, que modifica los caracteres de la gente, dividiéndola por abismo profundo y del todo artificial, bajo conceptos extranjeros y sin fundamento en la realidad social peruana.

Si las cosas no cambian, la humanidad en este mundo perderá lo más valioso que había heredado. Si callamos frente a esta situación, nos hacemos cómplices del paulatino etnocidio, crimen del que nadie tendrá manos limpias. Una nación existe mientras tiene su idioma, cultura, historia y recuerdos. Mientras sus miembros hablen su idioma y mantengan sus tradiciones. Mientras con orgullo entreguen sus conocimientos de antepasados a sus hijos. Por eso es sumamente necesario ayudar a los idiomas indígenas en sus esfuerzos por recuperarse, por alcanzar el lugar que les pertenece, al mismo nivel del castellano. Crearles las condiciones dignas y legítimas para su libre desarrollo, negadas desde el siglo XVI, es entonces la labor de este nuevo siglo.

EL IDIOMA DE LOS INKAS, RUNASIMI – EL QUECHUA
El quechua2) es un idioma indígena con historia milenaria cuya cuna se encuentra en la costa del Perú central y los valles de los Andes peruanos de clima moderado llamados qhiswa (2500-3000 msnm). Se supone que en la época 900–200 a.c. el proto idioma se divulgó por territorio más amplio, probablemente gracias a actividades comerciales. A principios de nuestra era, el idioma se divide en dos grupos (quechua I y quechua II) y más o menos en el siglo IX o X viene una nueva ola de expansión del quechua. Probablemente los inkas fueron responsables por la expansión del idioma cuando adoptaron uno de los dialectos quechuas instaurándolo más tarde como lengua administrativa de su estado. Ello causó que el quechua se extendía junto con la expansión del imperio Tawantinsuyu, que a la llegada de los conquistadores españoles en el siglo XVI abarcaba el territorio de cerca de 2 millones de km², entre las cercanías de la hoy ciudad colombiana San Juan de Pasto al norte y el río chileno Maule al sur, y desde el Océano Pacífico al oeste hasta la selva amazónica al este, cubriendo la Bolivia y el norte argentino. Por eso, entre otras, sobrevivió a los inkas y es, hasta los días de hoy, el idioma más hablado de entre las lenguas prehispánicas y, a pesar de siglos de esfuerzos sistemáticos de castellanización, conserva su riqueza en numerosos dialectos.

Citando las fuentes lingüísticas, hay alrededor de diez millones de hablantes nativos (sobre todo en Perú, Bolivia y Ecuador, menos en el resto de antiguos territorios tawantinsuyanos), número que, sin embargo, puede ser bastante más alto, dada la situación social de los quechuahablantes que por motivos de discriminación y racismo oculto frecuentemente no confiesan ser su lengua materna y saberla hablar. Tampoco se ven incluídos los numerosos quechuahablantes que emigraron a otros países, p.ej. solamente en Buenos Aires viven dos millones de bolivianos quechuahablantes. El quechua, no sólo por su incalculable valor histórico y cultural, goza de una creciente popularidad entre los extranjeros que lo estudian en las universidades de sus países (en EE.UU. y Europa, incluyendo la Universidad Carolina en Praga, República Checa) o hasta por su cuenta como autodidactas en cursos dados por internet.

Los idiomas originarios de América, eran siempre orales, es decir, no tenían letra. Al menos, hablando de una letra tal como la imaginamos nosotros. Por lo tanto, recién los misioneros en su esfuerzo por divulgar el cristianismo empezaron a recopilar palabras quechuas en forma escrita, más tarde aparecen primeras gramáticas y vocabularios, lógicamente todo basado en la letra castellana.3) Y, por desgracia, actualmente las nuevas publicaciones reflejan el grado de castellanización cada vez más alto, el quechua mezclado con el español. Se podría decir que la época moderna influye así en todos los idiomas del mundo. Por supuesto, es cierto, aunque sólo en parte, ya que muchos quechuahablantes tienden a acomodarse en el uso de palabras de préstamos ajenos con exceso a veces, a pesar de que su idioma materno no carece de dichos términos. Felizmente, mucha gente se da cuenta de ello y surgen iniciativas con el fin de purificar el quechua de hispañismos innecesarios. A nivel gubernamental en Perú, sin embargo, la actividad en este sentido tiene mucho que alcanzar, por ejemplo en idear un sistema escolar (que introduzca la enseñanza del quechua y otros idiomas originarios a su debido nivel) y educativo (para combatir todo tipo de discriminación indigna del siglo XXI).

La gente que hasta ahora tropezaba sólo con las lenguas del tipo europeo, queda sorprendida ante las características del quechua. Sólo para dar unos ejemplos:

- existencia de consonantes aspiradas y glotalizadas y de sólo tres vocales (a, i, u);

- no existen verbos irregulares y en las formas verbales queda claramente marcado tanto el sujeto como el objeto (yo a ti, él a nosotros, tú a ellos, etc.)

- el quechua distingue dos tipos de "nosotros" – nosotros contigo / con ustedes y nostoros sin ti / sin ustedes

- existencia de un sinfín de sufijos que sirven para declinar, conjugar pero también para expresar repetividad, inminencia y hasta emoción e incluso sustituyen la necesidad del signo de interrogación

- el quechua no influido por el español prácticamente no tiene oraciones subordinadas las que expresa mediante nominalizaciones (del verbo formando un substantivo);

- el ancho espectro de expresiones exactas (tura – hermano de mujer / wawqi hermano de hombre), etc.

Sorprenderá igualmente la cantidad de palabras quechuas con las que, al contrario, se enriquecieron otros idiomas - por supuesto el castellano pero otros también e incluso el checo (papa, pampa, llama, …).

http://www.indianskejazyky.cz/espanol/quechua/quechua-camino

1) Políticas reformistas puedan impulsar esfuerzos de revitalización de los idiomas indígenas amenazados, pero en la mayoría de los casos empíricos tratando de adaptar sus estructuras semánticas y lexicales a los modos de vida (a la cosmovisión, a los valores etc.) de la sociedad moderna y globalizada de los estados-naciones. Lamentablemente, sin darse cuenta, eso le cuesta al idioma una desconexión con el mundo inherente que representa. Y los que intentan sobrevivir en él quedan practicamente en una situación peor que en las políticas discriminadoras explícitas. Si los estados a lo mejor concibieran un sistema político-económico más adecuado a las realidades sociales y culturales de los pueblos indígenas, quizás se abriría un espacio para una libre determinación y expresión de los mundos aun explotados y amenazados. Sólo así se puedan recuperar también los idiomas en sus formas y contenido específicos e insustituibles.

2) Los quechuahablantes llaman su lengua qhiswa o qhishwa, kichwa o kechwa (qu. qhishwa > es. quechua > qu. kichwa); o runasimi o runashimi (en Ecuador), lo que quiere decir “la lengua del hombre, de la gente o del pueblo” (a diferencia de la llamada qhapaqsimi, “la lengua de los poderosos o ricos”, que era la lengua de la élite inca, probablemente el puquina (ahora extinto).

Vlastimil Rataj (http://www.indianskejazyky.cz/espanol/quechua/quechua-camino)

3) En 1560 se publican en Valladolid las primeras obras del quechua, Grammatica o arte de la lengua general de los indios de los reynos del Peru y Lexicon, o Vocabulario de la lengua general del Perv, escritas por Fray Domingo de Santo Tomás, que describe un dialecto central-costeño. A principios del siglo XVII aparecen una gramática y un vocabulario del dialecto cusqueño, cuyo autor es Diego Gonçalez Holguin (Grammatica y arte nueva de la lengva de todo el Peru, llamada lengua qquichua, o lengua del Inca, Lima 1607, y Vocabulario de la lengva general de todo el Perv llamada lengva qquichua o del Inca, Lima 1608). En la segunda mitad del siglo pasado se empezaron a publicar gramáticas modernas; hay que mencionar sobre todo una serie de diccionarios y gramáticas de los principales dialectos peruanos (p. ej., la Gramática y Diccionario quechua: Cuzco-Collao de Antonio Cusihuamán, publicados en Lima en 1976).
por Fredy Roncalla


Vlastimil Rataj (http://www.indianskejazyky.cz/espanol/quechua/quechua-camino)

 

—————

Volver